José A Luján: “Se esconde la historia oral por ideología”

 

El cronista oficial de Artenara, José Antonio Luján, comentó este sábado que lahistoria oral ha sido ignorada por razones ideológicas. Según Luján los que escriben las actas y los documentod pertenecen a la clase dominante, por eso prefieren ter la historia controlada y filtrada. Estas declaraciones las hizo José Luján en la inauguración de las Jornadas Artenara: tradición oral e historia organizadas por el colectivo Tawada

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4 comentarios

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4 Respuestas a “José A Luján: “Se esconde la historia oral por ideología”

  1. Deldín Quintana Santana

    Asístí a las jornadas. En cuanto a lo que se refiere a las palabras del Cronista de Artenara, discrepo a lo de que dijo de que” la historia oral ha sido por razones ideológicas”, cuando la realidad es que la Historia de Canarias le ha sido secuestrada (su conocimieento) al pueblo canario, no por razones ideológicas sino consecuencia del colonialismo. Evidntemente existe un imaginario y una autocensura en la comprensión de la realidad que ya definió Manuel Alemán en su libro “Psicología del Hombre Canario” que hace que los historiadores al uso, con mentes impermeabizadas a la más elemental razón, no traspase la raya roja para evitar anatemas y pierda su status de “consideración social” en la colonia. Así estamos. Ahul. y a seguir adelante.

    • JUAN GARCIA

      Yo tambien discrepo de las palabras del cronista “se esconde la historia oral por ideología” no, la esconde aquel que sabe de esa historia oral y no la cuenta y los cronistas si estan jugando a las ideologias mas vale que dejen su puesto. Un cronista es aquel que cuenta la historia y los acontecimientos de un pueblo y los da a conocer sin dejarse nada atrás.

  2. Ricardo Curbelo

    El sábado pasado, 28 de julio de 2012, será un día difícil de olvidar. Con la excepción de la ponencia de Eugenio Reyes, a la que no asistí por haberla considerado particularmente como la adecuada para permitirme un descanso algo más prolongado después del almuerzo, el resto de intervenciones pueden considerarse como de autentico lujo. No se trata de caer en el elogio gratuito y en la metáfora ramplona pero lo cierto es que lo del fin de semana pasado podría considerarse una auténtica “cumbre” en La Cumbre. Un cartel de lo más estimulante compuesto por tres doctores que se repartían varias disciplinas y que hicieron las delicias de los asistentes.

    Quien conozca a Pepe el Uruguayo o haya visto en acción a Yeray Rodríguez, como es mi caso, no habrá quedado decepcionado: incorregibles hasta para el manejo de asuntos a priori seriotes. Sus ponencias, como cabía esperar, magistrales. Joder, cuánto conocimiento habita en sus cabezas.

    Pero fue el Doctor D. Isidro Reyes García, a quien sólo conocía por haber leído alguna de sus sesudas publicaciones, quien me sorprendió muy gratamente con su docta locuacidad instilada de un humor socarrón (no se podía esperar menos de un gran tinerfeño) y todo ello sin salirse del leguaje técnico-académico. Sólo en poquísimas ocasiones, cuando comentaba algún extremo con el que discrepaba abiertamente o, sencillamente, se calentaba como un macho, soltaba coños y chascarrillos como cualquier hijo de vecina, eso sí, con una mesura que más bien parecía que recitaba versos en lugar de imprecaciones.

    En definitiva, pude ver en acción a grandes trabajadores de la ciencia y, por ende, de la cultura (como diría Rogelio Botanz) que en sus respectivas disciplinas están marcando las pautas que deberán seguir sus discípulos, alejados de academicismos trasnochados y bichados de intereses políticos y aculturadores. En este sentido, da vergüenza ajena asistir a un ridículo sin precedentes en los anales de la investigación a nivel mundial, y contemplar cómo desde España se dedican a menospreciar a quienes buscan la verdad acusándolos, nada menos, de tener “intereses políticos” cuando realmente es a sensu contrario. La realidad geográfica es muy tozuda y si estamos donde estamos es porque vinimos de donde vinimos y no hay que buscar, como decía D. José de León, parientes en otra galaxia para desvirtuar nuestra realidad geográfica y (cada vez menos) cultural.

    La presencia de Juan García Luján contribuyó a darle un caché informativo a las Jornadas, que sin su intervención hubiera quedado algo coja en este aspecto. Daba gusto verlo acompañando a los distintos profesores en los breves interludios de aquella sinfonía amazigh y revolotear cámara-móvil en mano dejando constancia gráfica del evento.

    Al Colectivo Tawada hay que felicitarlo efusivamente por lo acertado del planteamiento, voluntariedad y organización (salvo cambios “ajenos a su voluntad” de última hora –espero que la viejita de Pepe se recupere satisfactoriamente-), con mención especial a su maestra de ceremonias, conductora (también de vehículos) e interviniente en los debates, Elena Díaz. Mucha simpatía y profesionalidad.

    Que se repita. Ahul o Ajub.

    Ricardo Curbelo.

  3. Ignacio Reyes

    Ahora puede sonar a que uno devuelve la pelota, pero les aseguro que fueron días entrañables. Con mis amigos de Tawada tengo una afinidad tan profunda que es de hecho hermandad, pero es que el ambiente con el mismo público fue extraordinario.
    Sólo puedo tener palabras de gratitud y felicitación para todos. Y me alegro infinitamente de haber podido contribuir a que la experiencia fuera tan satisfactoria como aquí se recoge.
    Un fuerte abrazo.
    Ignacio

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